El Origen Histórico de la Feria de Aldea Quintana: Entre la Devoción y la Memoria Popular – Manuel Maestre Moreno.2025
Resumen:
La feria de Aldea Quintana, celebrada tradicionalmente en torno al 3 de mayo, tiene su origen en un acontecimiento profundamente espiritual y social: la restauración de su iglesia y la bendición de la imagen de la Purísima Concepción en 1900. Este artículo reconstruye, a partir de fuentes documentales de prensa y testimonios orales, el verdadero origen de la feria y su posterior evolución como una tradición fundamental en la vida de esta comunidad de Aldea Quintana.
Una fecha grabada en la historia local
El 3 de mayo de 1900 marcó un antes y un después para los habitantes de Aldea Quintana. Según informaba el Diario de Córdoba en su edición del 10 de mayo de ese año, la restauración de la iglesia, hasta entonces en estado ruinoso, fue costeada íntegramente por los Condes de Cárdenas, quienes pasaban temporadas en la cercana finca de Los Lazarillos. La rehabilitación del templo y la restauración de la imagen de la Purísima Concepción dieron pie a una solemne celebración religiosa que incluyó una misa mayor —la primera celebrada en la aldea— y una procesión multitudinaria que congregó a vecinos de toda la comarca.
Este acto, revestido de gran simbolismo, fue acompañado de un banquete ofrecido por el Marqués de Santa Rosa en la hacienda de los Lazarillos. La condesa, por su parte, promovió la creación de una asociación piadosa entre las jóvenes del lugar y repartió medallas y escapularios, afianzando la dimensión espiritual del evento.
De la devoción a la feria: una tradición que nace en 1901
Durante años se creyó que la primera feria de Aldea Quintana se celebró en 1911, según el recuerdo del vecino José Martínez Delgado, recogido por Antonio Martínez Castro. En dicho testimonio, se relataba que su tío abuelo, Francisco Delgado Gómez, había fallecido accidentalmente durante una cacería organizada para hacer un gran perol para todo el pueblo con motivo de aquella primera feria.
Sin embargo, el cotejo de esta memoria oral con fuentes hemerográficas ha permitido aclarar que el trágico accidente tuvo lugar realmente en 1901. Así lo confirman publicaciones como La Correspondencia de España (7 de mayo de 1901) y El Diario de Córdoba (número 15134, también del 7 de mayo de 1901), que relatan la muerte de Francisco López Gómez durante una jornada de caza en las inmediaciones de la aldea. Este acontecimiento se ha convertido en una referencia clave para fechar la primera feria, que conmemoraba el primer aniversario de la bendición del templo.
Por tanto, la feria de Aldea Quintana nace en 1901, vinculada directamente a la restauración del templo en 1900 y al deseo de la comunidad de mantener viva esa memoria mediante una celebración que fue adquiriendo carácter festivo y popular.
El Día de la Cruz: eje central de la tradición
La feria se celebra en torno al 3 de mayo, fecha en la que la Iglesia Católica conmemora el Día de la Santa Cruz, una solemnidad que evoca el hallazgo de la cruz de Cristo por Santa Elena. Este símbolo, asociado a la vida nueva y la redención, adquiere especial sentido en Aldea Quintana, donde la reconstrucción del templo supuso una auténtica resurrección espiritual para la comunidad.
Así, la Cruz Resucitada ha dado cuerpo a la feria, como símbolo central de una tradición que une fe, historia y celebración. Año tras año, el pueblo renueva este compromiso con su pasado y con su identidad, haciendo de esta fecha una de las más señaladas del calendario local.
La fiesta también dio origen a una de las costumbres más singulares de la aldea: el tradicional concurso de cruces, en el que vecinos y colectivos adornan con esmero sus propias cruces de mayo. Estas cruces, expuestas al público en calles, patios y plazas, son visitadas una a una por la procesión de la Santa Cruz, que recorre la aldea deteniéndose ante cada una de ellas. Fue crucial el papel desempeñado por las vecinas Juana Martinez y Josefina Martinez grandes precursoras de esta costumbre y la mantuvieron viva, que aunque no lo tenemos documentado, se estima que desde los años ochenta aproximadamente se ha llevado a cabo el concurso de forma ininterrumpida.
Este concurso, profundamente arraigado en Aldea Quintana, fue calando poco a poco en otras aldeas y en el núcleo principal de La Carlota, extendiendo la tradición. Sin embargo, Aldea Quintana sigue siendo mirada con especial afecto, reconocida como el verdadero origen de esta expresión popular y devocional.
Conclusión: una fiesta con raíces profundas
La feria de Aldea Quintana no fue una invención festiva, sino la prolongación comunitaria de un acontecimiento religioso de gran calado. Gracias a la restauración del templo en 1900 y a la conmemoración espontánea de sus aniversarios, la comunidad dio origen a una feria que hoy perdura como expresión de identidad, gratitud y continuidad histórica. Con raíces en la fe, marcada por la memoria y renovada en la alegría popular, esta feria es, más que nunca, un patrimonio vivo.
La procesión de la Santa Cruz no es solo un acto religioso; es el momento en que todos volvemos a sentirnos uno. Ahí está la verdadera alma de nuestra feria: en la unión, en la fe y en el amor de un pueblo que nunca ha dejado de celebrar sus raíces”.






Deja tu comentario